16 septiembre 2008

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Bang


Mi vida a veces es como jugar a la ruleta rusa.

Ponte la pistola en la sien. Prueba suerte. Hazlo a lo grande.


Podías haber tomado otras muchas decisiones, de hecho, resultaban moralmente más correctas. Es lo que debías haber hecho. Y lo que haría la mayoría de la gente.

No cagarla con esa chica. No haberle dicho eso a aquella persona. No partirle la cara a aquel idiota... Hay tantas cosas que hiciste mal.

Pero da igual. Las decisiones correctas resultan demasiado aburridas.

La vida resulta más apasionante con una tía que te tira media vajilla a la cabeza, mucha gente que quiere verte muerto, y mucha otra que simplemente cree que eres un capullo. Estos últimos aciertan, pero en el fondo no son más que unos gilipollas que te envidian.

A la mierda todo el mundo. Coge tu querida pistola y sigamos con la metáfora.


Sabes que de esos 6 agujeros del cargador, 5 están limpios; debías haber elegido esos 5, es lo que debías haber hecho. Tuviste la oportunidad.

Pero otra vez más, sabes que estás a punto de darle a esa bala. Te ha tocado, es lo que hay; estás a punto de apretar el gatillo. Puedes no hacerlo, aún es pronto. No la cagues. 6 contra 1 y vas a perder. Recapacita.



Bang.


Tarde.



Pero bueno, lo mejor de todo:



La bala siempre le da a otro.